Hacia un Sistema nacional de defensa pública autónomo e independiente: una lucha por la justicia y la dignidad
En Colombia, el derecho a la defensa técnica, pilar fundamental del debido proceso consagrado en el Artículo 29 de la Constitución, enfrenta una crisis estructural silenciosa pero devastadora. Durante más de 20 años, cerca de cuatro mil doscientos defensores públicos han asumido la noble y esencial tarea de garantizar el acceso a la justicia para la población más vulnerable, pero lo han hecho en condiciones de profunda precariedad laboral. Operando bajo contratos de prestación de servicios, carecen de estabilidad, seguridad social integral, posibilidades de carrera administrativa y, lo más grave, de garantías mínimas para ejercer su labor con independencia frente a presiones políticas y clientelistas.
Este modelo crea un desequilibrio insostenible en nuestro sistema de justicia. Mientras que jueces, fiscales y procuradores cuentan con la protección de la carrera administrativa y la estabilidad, quienes defienden a los pobres son renovados periódicamente, supeditados a dinámicas ajenas a la justicia. Esta precarización no solo vulnera los derechos de los defensores, sino que afecta directamente la calidad e independencia de la defensa, perpetuando la desigualdad y la desprotección de quienes más lo necesitan. La situación se agrava por la dependencia actual de la Defensoría del Pueblo, una entidad expuesta a dinámicas políticas que han impedido el florecimiento de una defensa pública autónoma y técnicamente sólida.
Frente a esta realidad, el Colegio Nacional de Defensores Públicos de Colombia (CONALDEPU) ha asumido el liderazgo histórico para transformar esta injusticia. Hemos elaborado una propuesta de ley estatutaria que busca la creación de un Sistema nacional de defensa pública autónomo, con presupuesto protegido, carrera administrativa e independencia plena. Esta iniciativa no es un capricho gremial, es una necesidad democrática que responde a los más altos estándares internacionales en derechos humanos. Se alinea con los Principios básicos de la ONU sobre la función de los abogados, las observaciones del Comité de Derechos Humanos a Colombia y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, que clama por instituciones eficaces e inclusivas que garanticen el acceso a la justicia para todos.
Para materializar este proyecto, CONALDEPU ha diseñado una hoja de ruta integral que requiere el acompañamiento técnico, jurídico y político necesario. Buscamos fortalecer nuestra capacidad para la formulación definitiva del proyecto de ley, basándonos en estudios de derecho comparado y un riguroso análisis de impacto fiscal que demuestre su viabilidad. Simultáneamente, desplegaremos una estrategia de incidencia nacional e internacional que incluye la socialización del proyecto con congresistas, la realización de foros regionales con la sociedad civil, y la visibilización de la situación de la defensa pública ante organismos como la CIDH y la ONU, para obtener pronunciamientos que respalden y blinden la iniciativa.
Los resultados que esperamos son ambiciosos pero alcanzables: un proyecto de ley técnicamente sólido, con respaldo multipartidista y el conocimiento de al menos 200 congresistas. Buscamos que la comunidad internacional, a través de sus organismos de derechos humanos, se pronuncie apoyando la creación de un sistema autónomo. Sobre todo, aspiramos a que CONALDEPU se consolide como el interlocutor técnico y gremial legítimo e indispensable en este debate, con las capacidades instaladas para llevar el proceso hasta sus últimas consecuencias.
La creación de un Sistema nacional de defensa pública autónomo es, en esencia, una deuda histórica con la justicia y la dignidad en Colombia. No se trata solo de mejorar las condiciones laborales de cuatro mil doscientos profesionales, sino de garantizar que el derecho a la defensa técnica sea una realidad efectiva para los millones de colombianos en situación de vulnerabilidad. Este proyecto es una apuesta decidida por equilibrar la balanza de la justicia, fortaleciendo el Estado de Derecho y construyendo un país más incluyente y democrático, donde la defensa pública sea, finalmente, un verdadero poder autónomo al servicio de la ciudadanía.

